|
|
 |
|
|
|
 |
| Colección Estudios Sociales |
 |
| Descripción |
 |
| No llaman la atención las lágrimas en la cara de quien ha perdido un ser amado por muerte o abandono. Es comprensible el llanto impotente de quien es objeto de una violencia arbitraria o sufre una gran desilusión. Un intenso dolor de muelas también puede hacer llorar. Nada nos interroga cuando las lágrimas brotan a causa de una experiencia de sufrimiento evidente.
Pero hay otras lágrimas que, aun cuando nos parecen naturales, no resultan fácilmente explicables: son las que surgen en situaciones de intensa dicha. Lágrimas que aparecen, por ejemplo en el momento de un reencuentro largamente esperado, o cuando alguna prolongada y penosa búsqueda se ve coronada con el éxito.
Las lágrimas de lo real constituyen una buena vía de entrada para nuestra interrogación, porque ponen de manifiesto la estructura bifronte (placer y sufrimiento) de aquello que Lacan ha definido y nombrado el “goce”. |
|
|
|